Producto de belleza que Kate no usará jamás para no verse vulgar

De Kate Middleton se analiza hasta el más mínimo detalle de su estilismo, de eso no hay duda. Y por si la había, lo confirma el último de los aspectos del que se han puesto a hablar gran parte de las revistas británicas: por qué la duquesa de Cambridge nunca lleva las uñas pintadas.

Sí, aunque no lo creas existe un importante motivo detrás de esto, y es que existe uyna decisión real que está por encima de la elección personal de la esposa de Guillermo de Inglaterra.

Las reglas estilísticas de la realeza británica dictan que a los actos oficiales solo se puede ir con las uñas pintadas con tonos naturales o directamente sin pintar. Y, por supuesto, es una regla que también sigue la Reina Isabel.

Isabel II es una monarca de tradiciones, incluso eso se puede aplicar a los productos de belleza que utiliza.

La reina lleva utilizando la misma laca de uñas desde 1989, un producto que cuesta poco menos de nueve euros: el Ballet Slippers (zapatillas de ballet, un tono rosado que parece natural y combina con cualquier color) de Essie, una información que reveló la marca asegurando que la peluquera de la reina le solicitó el producto ese año mediante una carta por ser “el único color que su majestad se pone”.

Sí es cierto que la duquesa de Cambridge se ha dejado con ver una pedicura colorida, aunque en contadas ocasiones.

Según informa OK Magazine, el motivo de esta decisión es por una cuestión de etiqueta, ya que la familia real británica considera que unas uñas falsas o pintadas con colores llamativos son vulgares.

En el caso de la duquesa de Cambridge ha llegado a mezclar dos pintauñas para tener el color que le gusta, un truco que aprendió de Marina Sandoval, la esteticista de Camilla Parker-Bowles, y que ella misma contó al Daily Mail en 2011 que es el que usó para el día de su boda con el príncipe Guillermo en 2011.

Así que ahora no parece tanta casualidad que Meghan Markle también optara por la naturalidad en sus manos para su primera aparición en público con Enrique de Inglaterra en los Juegos Invictus el pasado mes de septiembre.

El uso del color no se limita solo a las uñas, sino también a los labios. Así que Kate Middleton,  quien según revistas femeninas británicas tiene unas 37.000 libras (algo más de 41.000 euros) anuales de presupuesto para belleza, también sigue las directrices de maquillaje de la reina, y se centra en llevar pintalabios de tonos neutros o rosas pálidos.

Teniendo en cuenta el llamado efecto Kate, que hace que los diseños o sus imitaciones que lleva se agoten en las tiendas, la industria de la cosmética parece que nunca se va a poder beneficiar de él.

Que a la esposa del tercero en la línea de sucesión al trono británico le importan las decisiones y opiniones de la reina ya lo demostró en 2014, cuando hizo crecer el largo de sus vestidos y faldas y dejó de utilizar cortes que le quedaban por encima de las rodillas. La reina ordenó que su armario fuera más sobrio y real. Así que las blusas con escote también están vetadas en su vestuario.

Los códigos de vestimenta de la familia real británica afectan incluso a sus miembros más jóvenes.

Es por este código que el príncipe Jorge viste pantalones cortos incluso en los días más fríos del invierno.

“Los largos son para los chicos mayores y los hombres, mientras que los cortos son uno de esos silenciosos marcadores de clase social que tenemos en Inglaterra. A pesar de que los tiempos están cambiando, los pantalones largos siguen considerándose de clase media bastante suburbana. Y nadie quiere que se le considere suburbano”, explicaba un experto en protocolo a la edición británica de Harper’s Bazaar.