¿Por qué los bebés lloran de noche?

¿Por qué a los bebés les gusta jugar a las escondidas?

¿Dónde está el bebé? ¡Aquí está!. ¿Dónde está? Aquí está. Las escondidas se juega en todo el mundo. Uno se tapa los ojos y los muestra lentamente. La teoría más temprana del gusto de este juego a los bebés es que les sorprende ver que aparecen cosas después de esconderlas.

De acuerdo con BBC Mundo, esto puede que a los adultos no les sirva como base sólida para la risa, pero para entender la broma hay que darse cuenta de que un bebé nada está establecido. Nacen en un mundo de confusión ruidosa y gradualmente aprenden a entender lo que pasa a su alrededor.

Cuando alguien escucha una voz, con frecuencia sabe si esa persona está lejos o cerca. De la misma forma, uno sabe que cuando una pelota rueda debajo del sofá sigue existiendo, pero piense por un momento cómo ha llegado a esta certitud.

El “coco” usa la estructura fundamental de toda buena broma: la sorpresa, equilibrada con la expectación.

Los investigadores Gerrod Parrott y Henry Gleitman lo demostraron en pruebas que involucraban a un grupo de bebés de seis, siete y ocho meses y que suena demasiado divertido como para ser un experimento psicológico. La mayor parte del tiempo, el juego a escondidas se hizo de una forma común. Sin embargo, en algunas ocasiones, el adulto se escondió y reapareció en forma de otro adulto o se escondió y reapareció en otro lugar.

Los videos de los bebés fueron puntuados por observadores independientes a partir de cuánto se sonrieron y rieron.

¿Por qué los bebés lloran en la noche?

Cuando un bebé llora por la noche, los cansados padres se preguntan por qué. ¿Tendrá hambre, frío, sueño o el pañal mojado? Científicos de la Universidad de Harvard ofrecen otra explicación: el bebé demanda atención para evitar que su madre se embarace nuevamente.

Otro nuevo miembro de la familia significaría tener que compartir a los padres, por lo tanto los bebés están programados para evitar que esto suceda, asegura el biólogo David Haig en la revista científica Evolution, Medicine and Public Health.

Los bebés utilizan otros métodos para interrumpir el acto sexual entre sus padres; por ejemplo, la frecuentelactancia nocturna retrasa la fertilidad en mujeres que amamantan. El amamantar puede llevar a cambios hormonales que alteran la ovulación (aunque no lo suficientemente como para ser un método confiable de control de natalidad).

Además, los bebés lloran por la noche debido a otras cuestiones que datan de nuestros antepasados: al ser atendidos por la noche, los infantes tenían más ventajas de supervivencia, propone Haig.

Para sustentar su idea Haig señala que los bebés amamantados parecen reducir sus demandas nocturnas a los 6 meses de edad, pero luego se vuelven a incrementar, lo que significa un mayor control de la natalidad.

Sin embargo, no todos los bebés se comportan de la misma manera, ¿por qué? A parecer los trastornos genéticos que se heredan de madres o padres hacen que ciertos bebés que reciben determinados genes de sus madres duerman más por la noche, pero los bebés que contraen los mismos genes de sus padres se despiertan más a menudo, lo que retrasa la ovulación en sus madres, afirma Haig. Esto puede tener un sentido evolutivo, los hombres al no tener ninguna garantía de que el próximo bebé será también suyo, los hombres y sus genes no están interesados en que la ovulación comience pronto.

El trabajo de Haig se basa en una propuesta similar publicada en 1987. De ser correcta, significaría que los bebés alimentados con leche materna que lloran en la noche podrían estar compitiendo contra sus posibles hermanos.

No obstante, el antropólogo James McKenna de la Universidad de Notre Dame señala que los infantes pueden haber evolucionado y despertarse por la noches por otras circunstancias. En un estudio, McKenna y sus colegas encontraron que el 40 % del despertar de los bebés por la noche fue que sus madres andaban cerca.

Despertarse frecuentemente previene a los bebés de adentrarse en un sueño profundo, el cual puede ser peligroso”, escribe McKenna.

Pero si Haig tiene razón, los bebés llorones están haciendo todo lo posible para evitar que otro bebé venga y arruine su buena vida, lo cual directamente se opone a la meta evolutiva de la madre, que es tener el mayor número posible de hijos.

Las madres han evolucionado para maximizar su número de hijos sobrevivientes, que es diferente de la maximización de la supervivencia de cada niño en particular”, dice Haig.

No hay forma de regresar a los primeros capítulos de nuestra historia evolutiva y comprobar si en realidad el cuidado ayudó a la supervivencia de nuestra especie. Los bebés de hoy en día están creciendo en un mundo que no se parece mucho a aquel en el que este truco podría haber sido útil. La anticoncepción, una sólida nutrición y una buena atención médica probablemente han hecho que los bebés evolucionen para evitar tener otro hermano.

Aunque nunca sabremos exactamente por qué los bebés lloran por la noche, la idea de Haig ofrece una explicación interesante. Asimismo, el estudio de Haig destaca que los bebés que no son amamantados durante la noche y los que beben de botellas no despiertan tanto durante la noche, lo cual implica que la lactancia nocturna no es del todo indispensable.

Hay una tendencia a pensar en los niños como seres increíblemente frágiles, y si se hace tan solo mal una cosa, los bebés están arruinados de por vida. Eso para mí no tiene ningún sentido evolutivo. Deben poder manejar todo tipo de variaciones en las cuestiones alimenticias a la hora de dormir”, destaca Haig.