Angelinos están arriesgando la salud de Shohei Ohtani y su futuro en la MLB al usarlo como jugador de dos vías

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La llegada de Shohei Ohtani a las Grandes Ligas fue todo un suceso en el 2018, ya que podía batear jonrones y subirse a la lomita, tal como lo hizo en Japón.

Insistir que vuelva a ser efectivo en ambas áreas este año con los Angelinos de Los Angeles es una utopía, amén de un riesgo tremendo, sobre todo teniendo en cuenta que viene de una cirugía Tommy John.

Si bien los Angelinos ganan cuando cada seis días lo colocan en el montículo, su durabilidad en el terreno, por más que sea usado solo como bateador designado, ha venido mermando en apenas tres campañas en la MLB.

En el 2018 fue un éxito. Bateó para .285 con 22 jonrones y 61 impulsadas en 104 partidos, pero se perdió más de 50 partidos y representó una baja en la producción de su alienación, que si bien cuenta con Mike Trout, el jardinero no es suficiente para avanzar a la postemporada.

Ohtani tuvo efectividad de 3.10 con 61 ponches en 49.1 de entradas en nueve aperturas antes de lastimarse ese año y parecía que el experimento marchaba bien.

Al año siguiente (2019), Ohtani bateó para .286, 18 jonrones y 62 empujadas, sumando dos partidos más que la anterior (106). Una vez más hubo una buena porción de partidos perdidos debido a los descansos necesarios que debe tener como lanzador y las molestias físicas habituales que experimenta un pelotero que se exige al más alto nivel de las mayores.

Dio señales de cansancio y las dudas sobre desempeñar su doble rol con los Angelinos comenzaban a ser parte de los análisis deportivos de manera recurrente.

Llegó el 2020 y con ello la implosión de su cuerpo. Se notó distinto en el plato, apenas registró .190 de promedio con 7 jonrones y 24 impulsadas. El entrenamiento de Ohtani, en la mayoría de las veces, fue diferenciado del grupo y además tuvo episodios de estrés producto del colapso de no encontrarse ni como bateador ni como pitcher.

Someterlo a esta prueba este año en un calendario tan exigente podría provocar una nueva debacle del jugador, que de lesionarse de nuevo podría perder mucha confianza. Los jugadores de dos vías están en extinción y Ohtani no debería arriesgar más su salud.