Los Milwaukee Bucks, campeones de la NBA 2020-21 con Giannis MVP de finales

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La temporada 20-21 de la NBA ha llegado a su fin y lo ha hecho con los Milwaukee Bucks como nuevos campeones. Los de Wisconsin no dejaron pasar la oportunidad de cerrar las Finales en el Fiserv Forum y se impusieron a los Suns por 105-98, conquistando el título por primera vez en 50 años. La franquicia se hizo así con el segundo anillo de su historia, cerrando por todo lo alto una complicada temporada para todos los equipos.

El partido supuso la consagración no solo de los Bucks, sino también de Giannis Antetokounmpo, quien con 50 puntos firmó una de las actuaciones más memorables de la historia de las Finales. El griego sacó a relucir su versión más dominante en el partido más importante de su carrera, llevando en volandas a los suyos y levantándolos de la lona cuando más necesitados de puntos estaban. En el segundo cuarto, cuando Phoenix lucía su mejor cara, el ala-pívot mantuvo vivos a los de Budenholzer, para posteriormente dar la vuelta al encuentro y rematarlo con una sensacional segunda mitad.

Giannis no solo anotó con una enorme eficiencia (64% en tiros de campo), sino que, como de costumbre, fue fundamental en facetas como el rebote, con 14 capturas, o la defensa, con 5 tapones. Por si fuera poco, fue un seguro de vida desde el tiro libre, un lugar que acostumbra a ser un tormento para él pero desde el que en esta ocasión firmó un sensacional 17/19, haciendo estériles los intentos de Phoenix de frenarle a base de faltas.

Anteto fue prácticamente la única referencia ofensiva de los Bucks durante muchos minutos, aunque los aliados que fue encontrando puntualmente permitieron a los suyos cerrar el choque. Khris Middleton, con 17 tantos, fue el segundo en anotación, y logró aparecer en el clutch a pesar de llevar una noche bastante discreta; mientras que Bobby Portis, con 16, fue fundamental partiendo desde el banquillo.

Jrue Holiday, por su parte, tuvo otra noche negada en el tiro, pero su 4/19 y sus 12 puntos no le impidieron ser uno de los mejores del choque. El base firmó un auténtico recital defensivo en casi cada posesión, una actuación a la que sus 4 robos no hacen justicia, ya que fue una pesadilla para cada jugador de los Suns que buscaba una canasta. Además, si bien no estuvo fino en el tiro, fue clave en ataque con 11 asistencias, confirmándose como una pieza fundamental en el anillo de los suyos a pesar de sus altibajos.

Los Suns, por otro lado, se encomendaron a Chris Paul, que tiró de los suyos con 26 tantos gracias a su buen hacer desde la media distancia. El base castigó en numerosas ocasiones a los Bucks tras bloqueo directo, aunque con el paso de los minutos estos lograron apretar más la defensa y cerrarle cada vez más sus opciones. En general, la defensa de los locales fue creciendo en los momentos decisivos, forzando a los de Monty Williams a encestar tiros muy complicados para sumar y haciendo de su solvencia atrás una clave del triunfo.

Devin Booker, que también se vio apresado por la defensa de Holiday y Tucker, se quedó en 19 puntos, mientras que Jae Crowder alcanzó los 15, aunque erró muchos lanzamientos abiertos que los suyos generaron. En general, los de Arizona se fueron apagando a medida que lo hizo Paul, y pese a que lograron mantenerse muy cerca en el marcador hasta el final no dieron la sensación de poder remontar en los compases finales como sí estuvieron a punto de hacer en el Game 5.

Con todo, la temporada de Phoenix ha sido grandiosa, y marca el inicio de lo que pueden ser unos grandes años para la franquicia. Los primeros playoffs de hombres como Booker, Ayton o Bridges invitan al optimismo con respecto al futuro del equipo, que, una vez superado el inevitable dolor de la derrota, deberá trabajar para volver a estar en disposición de pelear por un anillo por el que, hace tan solo un año, nadie imaginaría que podrían luchar.