La Comisión Europea ha dado un paso firme en el control de la inteligencia artificial. Bruselas ha solicitado a las principales empresas tecnológicas que desarrollan modelos como ChatGPT, Gemini y otros sistemas generativos, que evalúen los riesgos de los contenidos que producen antes de su publicación.
El objetivo: evitar la propagación de desinformación, discursos de odio, violaciones de derechos fundamentales y uso indebido de propiedad intelectual. Este llamado forma parte del nuevo código de conducta voluntario, que servirá como guía mientras entra en vigor la Ley de Inteligencia Artificial de la UE, una legislación pionera que comenzará a aplicarse de forma obligatoria a partir de agosto de 2025.
Bruselas también advierte sobre los posibles riesgos extremos asociados a la IA, como el mal uso en contextos químicos, biológicos o nucleares. Además, se exigirá mayor transparencia en los datos con los que se entrenan estos sistemas y se prohibirá usar contenido protegido por derechos de autor sin autorización.
Con esta medida, la Unión Europea busca encontrar el equilibrio entre innovación tecnológica y responsabilidad ética, promoviendo un desarrollo de la IA que sea seguro, transparente y respetuoso con los valores humanos.
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