Punto de Vida

Santo Domingo, R.D — El pelotero dominicano Wander Franco, ex estrella de los Tampa Bay Rays, vuelve a ser protagonista de titulares tras una serie de eventos que han sacudido tanto su vida personal como su carrera profesional.

El pasado fin de semana, Franco denunció públicamente haber sido víctima de un robo millonario en el hotel Hispaniola Beach, ubicado en Sosúa, Puerto Plata. Según sus declaraciones en redes sociales, le sustrajeron un millón de pesos dominicanos de su habitación mientras salía a entrenar. “Vamos a ponernos de malos, ellos quieren que seamos malos”, expresó visiblemente molesto en un video que rápidamente se viralizó.

Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando su abogado, Teodocio Jáquez, aclaró que todo se trató de una “confusión” y que el dinero fue encontrado en la misma habitación. El jurista pidió disculpas públicas al hotel, pero Franco desmintió esa versión, asegurando que no ha recuperado el dinero y que Jáquez ya no lo representa.

A este episodio se suma una denuncia de acoso policial. Franco afirma que agentes de la Policía Nacional han estado vigilando su hotel, impidiéndole salir libremente.

“Quiero irme a casa, pero no me dejan salir”, declaró en redes sociales, generando preocupación entre sus seguidores.

La tensión escaló este martes cuando fue trasladado a un centro de salud mental en Santo Domingo, tras una solicitud de su familia. La Policía Nacional confirmó que no se trató de un arresto, sino de una intervención humanitaria para garantizar su bienestar.

Franco cumple actualmente una condena de dos años de prisión suspendida por abuso sexual y psicológico contra una menor de edad. Aunque el tribunal reconoció que fue víctima de extorsión por parte de la madre de la menor, el pelotero debe cumplir estrictas condiciones legales para evitar la revocación de la sentencia.

Mientras tanto, su futuro en las Grandes Ligas permanece en suspenso. Aunque ha sido visto entrenando en gimnasios locales y realizando actividades comunitarias, su regreso al diamante depende de la resolución de sus procesos judiciales y del cumplimiento de las condiciones impuestas por el tribunal.