Los episodios de calor extremo podrían intensificarse de manera significativa en las próximas décadas, un estudio publicado en la revista Nature Climate Change advierte que, si las emisiones contaminantes continúan aumentando al ritmo actual, un día de calor intenso podría pasar de registrar un promedio de 16,4 horas de temperaturas extremas a unas 21 horas a finales de este siglo.
La investigación, realizada por científicos de centros del Reino Unido, Estados Unidos y China, analizó registros meteorológicos de todo el mundo entre 1981 y 2023 para estudiar cómo el cambio climático está intensificando las temperaturas extremas a escala horaria.
Los investigadores encontraron que más del 80 % de la superficie terrestre experimentó un aumento del calor en 2023 en comparación con 1981, durante el período analizado se registraron, en promedio, 62 horas adicionales de calor extremo por década.
De cara al período 2070-2099, los científicos plantean dos escenarios, si las emisiones de carbono se moderan, la frecuencia de las horas de calor extremo podría triplicarse. En cambio, si las emisiones continúan aumentando, podría cuadruplicarse.
En el escenario más favorable, un día de calor extremo tendría unas 19 horas de temperaturas severas, mientras que en el escenario de mayores emisiones alcanzaría las 21 horas, además algunos días que actualmente no son considerados calurosos podrían comenzar a registrar varias horas de temperaturas extremas.
El estudio también advierte sobre un aumento considerable de la población expuesta al calor, las regiones que enfrentarían mayores impactos incluyen el sudeste y este de Asia, África y Europa Occidental.
Los autores señalan que este escenario refleja una creciente “injusticia climática” debido a que los países de menores ingresos, especialmente en África que históricamente han contribuido menos a las emisiones de carbono, podrían enfrentar algunas de las consecuencias más graves del calentamiento global y cuentan con menos recursos para adaptarse.
Los investigadores destacan además la importancia de estudiar el calor a escala horaria para mejorar los sistemas de alerta temprana y fortalecer las medidas de protección de la salud, según expertos, analizar los registros hora por hora permite identificar picos de calor que pueden pasar desapercibidos cuando solo se utilizan temperaturas medias diarias.
La metodología también podría ser relevante para estudiar otros fenómenos extremos, como lluvias intensas, inundaciones y vientos, cuyos impactos pueden quedar ocultos cuando los datos se analizan únicamente por promedios diarios.























