La República Dominicana conmemoró este 15 de julio el 150.º aniversario del fallecimiento de Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria y fundador de la nación dominicana, con una serie de actos cívicos, ceremonias solemnes y homenajes organizados en distintas provincias del país para exaltar su legado histórico y su invaluable aporte a la independencia nacional.
Las actividades incluyeron el depósito de ofrendas florales, izamientos de la bandera nacional, actos protocolares y presentaciones patrióticas encabezadas por autoridades civiles, militares y representantes de diversas instituciones públicas y privadas, durante las ceremonias se destacó el papel fundamental desempeñado por Duarte en la lucha por la libertad del pueblo dominicano y en la construcción de una República independiente, soberana y sustentada en los principios democráticos.
Funcionarios, historiadores y representantes de organizaciones patrióticas coincidieron en resaltar que el pensamiento duartiano continúa siendo una guía para fortalecer la identidad nacional, la defensa de la soberanía y el compromiso con los valores de justicia, honestidad y responsabilidad ciudadana, asimismo, recordaron que su ejemplo de entrega y sacrificio permanece vigente como inspiración para las actuales y futuras generaciones de dominicanos.
A siglo y medio de su fallecimiento, el país volvió a rendir tributo a quien dedicó su vida a la causa independentista y a la creación de una nación libre. Su liderazgo en el movimiento independentista y la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria marcaron el camino hacia la proclamación de la independencia nacional, convirtiéndolo en una de las figuras más trascendentales de la historia dominicana.
La conmemoración del 150.º aniversario de su partida física sirvió además para renovar el compromiso de preservar y difundir el legado de Juan Pablo Duarte, promoviendo entre la ciudadanía el conocimiento de su obra, sus ideales y los valores patrióticos que dieron origen a la República Dominicana, las autoridades reiteraron que mantener viva su memoria constituye un deber histórico y un símbolo de unidad para toda la nación.























