Punto de Vida

Una nueva herramienta de inteligencia artificial promete convertirse en un aliado clave para la investigación biomédica, se trata de Biomni un agente científico diseñado para realizar de manera autónoma múltiples tareas que tradicionalmente requieren largas jornadas de trabajo por parte de los investigadores.

El sistema fue presentado en un estudio encabezado por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos y publicado en la revista Science. Sus creadores lo describen como un “colaborador científico” capaz de apoyar a los expertos en distintas etapas del proceso de investigación, desde el análisis de información hasta la generación de nuevas ideas experimentales.

Biomni fue desarrollado específicamente para el campo de la biomedicina y puede leer literatura científica, formular hipótesis, seleccionar bases de datos y herramientas especializadas, escribir código, interpretar resultados y sugerir posibles experimentos para continuar una investigación.

Entre sus capacidades se encuentra analizar preguntas complejas, como las razones por las que diferentes pacientes pueden responder de manera distinta a un mismo medicamento, la inteligencia artificial puede recopilar información relevante, explorar posibles explicaciones y realizar gran parte del trabajo preliminar necesario antes de que un científico profundice en una línea de estudio.

Los investigadores señalan que la biomedicina enfrenta actualmente un enorme desafío debido al crecimiento acelerado de publicaciones científicas, datos y herramientas tecnológicas, aunque la cantidad de conocimiento disponible aumenta constantemente, procesarlo y encontrar nuevas conexiones puede convertirse en un proceso lento y complejo para los equipos humanos.

Para enfrentar ese problema, Biomni integra 150 herramientas biomédicas especializadas, una cantidad similar de paquetes de software y 59 bases de datos que abarcan áreas como genética, neurología y otras disciplinas relacionadas con la salud.

Uno de los principales aportes de esta tecnología es la rapidez con la que puede ejecutar tareas que a los investigadores humanos podrían tomarles semanas o meses, como revisar grandes cantidades de estudios científicos, organizar información, analizar conjuntos de datos o detectar patrones que podrían pasar desapercibidos.

Durante las pruebas realizadas en diferentes estudios de caso, Biomni mostró resultados positivos y sus desarrolladores consideran que representa un paso hacia un modelo de investigación donde los sistemas de inteligencia artificial trabajen junto a científicos para acelerar descubrimientos, desde la investigación básica hasta el desarrollo de aplicaciones médicas.

Sin embargo sus creadores aclaran que la intención no es reemplazar a los investigadores humanos, sino ofrecerles una herramienta que les permita concentrarse en aspectos donde la experiencia humana sigue siendo esencial: la creatividad, la formulación de nuevas ideas y el criterio científico.

Kexin Huang uno de los autores del estudio, destacó que la inteligencia artificial no busca tomar el control de la ciencia, sino convertirse en un aliado poderoso capaz de ampliar las capacidades de los investigadores y facilitar nuevos avances en el conocimiento médico.